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Experiencia del empleado: diagnosticar el uso antes de acondicionar — KYTOM
Equipo Asesoramiento

Experiencia del empleado: diagnosticar el uso antes de acondicionar

Una sala de reuniones ocupada al 35%, un espacio abierto saturado a 65 dB(A), un rincón de café convertido en cabina de videollamada improvisada: estas señales cuestan entre 80 y 150 EUR/m² en ajustes correctivos en menos de 18 meses. En 22 entregas que hemos hecho seguimiento a seis meses (2022 a 2024), un diagnóstico de uso facturado entre 15 y 25 EUR/m² evita entre el 60 y el 70% de estas correcciones.

Kytom se encarga de este diagnóstico de comportamiento antes de cualquier decisión de acondicionamiento, y le entrega en tres o cuatro semanas un mapa de flujos, mediciones acústicas normalizadas y tres escenarios presupuestados.

Nuestro equipo estructura este enfoque desde 2006 en proyectos terciarios multisectoriales, cruzando tres marcos de análisis: flujos físicos, interacciones sociales, parámetros de ambiente. El objetivo no es producir un entregable de RR. HH., sino asegurar su CAPEX y objetivar los comportamientos reales antes de que se coloquen los tabiques. Cuatro tensiones estructuran las decisiones de acondicionamiento, tres partidas de sobrecoste se neutralizan por anticipación, y cinco etapas enmarcan nuestro método.

Así es como procedemos.

01
El marco

Cuatro tensiones determinan la satisfacción de uso

La experiencia del empleado se decide en cuatro decisiones contradictorias que todo proyecto workplace debe resolver de forma explícita. En 18 sedes que hemos hecho seguimiento a seis meses, las plantas full-flex sin zonificación identitaria presentan una satisfacción entre 12 y 18 puntos inferior a las plantas mixtas que combinan zonas asignadas y zonas compartidas: la flexibilidad máxima no es la respuesta universal.

  • Concentración frente a colaboración. Las profesiones de ingeniería dedican una amplia mayoría de su tiempo a tareas de concentración, a diferencia de las funciones comerciales, más orientadas hacia los intercambios colectivos. Segmentamos las zonas de ventas y colaboración con islas dinámicas y ambiente luminoso, y las zonas de ingeniería y concentración con paredes acústicas, manteniendo una diferencia señal/ruido por debajo de 5 dB para cumplir el criterio BREEAM Pol 8.
  • Flexibilidad frente a identidad. Los espacios modulables reducen los costes de reconfiguración, pero la ausencia de apropiación territorial puede debilitar el sentimiento de pertenencia de los empleados en los meses posteriores a la entrega.
  • Densidad frente a confort. Los umbrales normativos vigentes en Francia fijan un mínimo de 10 m² por empleado en despacho individual, 11 m² en despacho compartido y 15 m² en espacio abierto. Por debajo de 12 m², la densidad excesiva deteriora sensiblemente el confort sonoro y térmico de los ocupantes.
  • Estandarización frente a especificidades de cada profesión. Compartir los estándares de acondicionamiento reduce el coste por m², pero ignora los laboratorios, talleres y plantas técnicas.

Estas cuatro decisiones determinan en gran parte la satisfacción de uso final, que nuestros datos de campo miden sistemáticamente tras la mudanza.

02
Sus ganancias

Tres partidas de sobrecoste neutralizadas para el director financiero y el Asset Manager

El diagnóstico de comportamiento no es un entregable de RR. HH.: es una herramienta de aseguramiento del CAPEX de acondicionamiento. En un proyecto terciario de 2000 m², el presupuesto de obra se sitúa entre 400 y 1500 EUR/m² según el nivel de prestación. Una auditoría de uso representa entre el 1 y el 2% de este presupuesto y neutraliza tres partidas de sobrecoste recurrentes.

  • Sobredimensionamiento de las salas de reuniones cerradas. Los programas prevén de media una sala por cada 8 a 10 puestos, mientras que la tasa de ocupación real sigue siendo estructuralmente baja en la mayoría de las organizaciones que acompañamos. Reducir la capacidad un 20% libera entre 80 y 120 m² en una planta de 2000 m², es decir, entre 30000 y 60000 EUR de alquiler evitado al año al precio terciario medio de Isla de Francia.
  • Infradimensionamiento de los espacios informales, que provoca reconfiguraciones en menos de 18 meses con tabiques añadidos y mobiliario acústico tardío a 80-150 EUR/m².
  • Sobreespecificación acústica no focalizada. Tratar de forma uniforme una planta cuesta entre 40 y 70 EUR/m²; un tratamiento zonificado según los niveles de rendimiento esperados por zona de actividad reduce la partida a 20-35 EUR/m² con un rendimiento equivalente en las zonas de concentración.

Para el Asset Manager, el valor del activo también depende de la flexibilidad documentada: un expediente de uso presupuestado que cubra la tasa de ocupación, las mediciones acústicas y los escenarios de evolución constituye un elemento de due diligence valorizable en una venta o una refinanciación, a un nivel que los contratos de arrendamiento y los planos por sí solos no permiten.

03
Trampas que evitar

Tres errores recurrentes sin diagnóstico previo

Tres escollos aparecen sistemáticamente en los proyectos llevados a cabo sin auditoría de comportamiento.

  1. Trasladar los estándares terciarios sin analizar los flujos de cada profesión. Las funciones técnicas requieren zonas de almacenamiento, de manipulación y de circulación que los ratios genéricos terciarios subestiman sistemáticamente.
  2. Infradimensionar los espacios informales. Las pausas, los intercambios espontáneos y las videollamadas ocupan una parte significativa del tiempo real en la oficina, a menudo muy subestimada en los programas iniciales.
  3. Descuidar el tratamiento acústico de los espacios flexibles. Un espacio abierto sin tratar puede superar los 60 dB(A) en actividad habitual, degradando la concentración. Los niveles objetivo se definen por tipología de espacio, con un encuadre específico para las plantas colaborativas abiertas.

La buena práctica se resume en una regla simple: dos a tres semanas mínimo de auditoría de comportamiento, cruzando observaciones directas, recuentos de afluencia y cuestionarios de uso. El protocolo ajusta el acondicionamiento a los comportamientos reales en lugar de a las intenciones de la dirección.

04
Cuándo no hacerla

Los casos en que la auditoría completa no se justifica

Lo decimos claramente: el diagnóstico en cinco etapas no es pertinente en todos los casos. Por debajo de 800 m² o 40 puestos, el coste de una auditoría que moviliza tres o cuatro semanas supera las ganancias esperadas en los ajustes posentrega. En esta configuración, proponemos una auditoría exprés de cinco días, centrada en los flujos y la acústica, a un precio proporcionado.

Del mismo modo, en un proyecto de reimplantación con plano inalterado, con los mismos equipos, los mismos usos y el mobiliario conservado, el análisis de comportamiento prolongado solo aporta información marginal. En ese caso orientamos hacia un simple registro de mediciones técnicas de acústica e iluminación, junto con un taller de usuarios de media jornada.

Último caso: los proyectos muy condicionados por un calendario de arrendamiento, con preaviso ajustado y entrega en menos de ocho semanas, no dejan ventana para una auditoría de comportamiento. En ese caso privilegiamos un planteamiento de acondicionamiento estándar asegurado por nuestro referencial interno, capitalizando más de 1200 proyectos desde 2006, aunque sea previendo una revisión posentrega a seis meses para ajustar las zonas más expuestas.

Esta honestidad metodológica es nuestra salvaguarda: un diagnóstico mal calibrado cuesta más de lo que aporta, y preferimos orientarle hacia el nivel de intervención adecuado antes que venderle una prestación sobredimensionada.

05
Método
  1. Auditoría de los flujos
    Durante la primera semana, cartografiamos los desplazamientos, los tiempos de ocupación por zona y las tasas de afluencia de las salas de reuniones, los espacios informales y los puestos de trabajo. La cobertura objetivo supera el 80% de los puestos, en franjas horarias representativas. El entregable es un mapa dinámico de flujos, que sirve de base para las etapas siguientes.
  2. Análisis de comportamiento
    En las semanas 2 y 3, comparamos los usos realmente observados con las intenciones de la dirección formuladas antes del proyecto. La diferencia medida se sitúa habitualmente entre el 30 y el 40%: salas infraocupadas, zonas de concentración usadas para videollamadas, espacios informales saturados. Esta objetivación neutraliza los sesgos declarativos de las encuestas clásicas.
  3. Diagnóstico técnico
    En la semana 3, medimos los parámetros físicos de ambiente: niveles acústicos por zona, iluminación según los valores de referencia para las zonas de circulación y pasillos terciarios (iluminancia mantenida 100 lux, UGR 28), calidad del aire. Estas mediciones objetivas identifican las zonas no conformes antes de cualquier decisión de acondicionamiento, y cuantifican con precisión el coste de un tratamiento zonificado en lugar de uniforme.
  4. Taller de codiseño
    En la semana 4, reunimos a los usuarios clave (representantes de cada profesión, RR. HH., servicios generales) para confrontar las observaciones de campo con las expectativas expresadas. Del taller salen tres escenarios de acondicionamiento priorizados, cada uno presupuestado en CAPEX, en m² movilizados y en plazo.
  5. Modelización de uso
    También en la semana 4, proyectamos los impactos organizativos de los tres escenarios seleccionados: tasa de ocupación objetivo, niveles acústicos esperados, ahorro de m² o de alquiler. Esta modelización final asegura la decisión de la dirección y constituye el elemento de due diligence valorizable en una venta o una refinanciación.
05 — Inspiraciones

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