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Puntos de recarga para vehículos eléctricos: cuatro decisiones que aseguran su — KYTOM
Equipo Eficiencia energética

Puntos de recarga para vehículos eléctricos: cuatro decisiones que aseguran su

Cuatro decisiones técnicas estructuran su dimensionamiento IRVE

La mayor parte de los sobrecostes de explotación IRVE proviene del infradimensionamiento inicial de la infraestructura, no de la elección de los puntos de recarga. El debate público sobre la recarga se centra en la potencia unitaria y en las marcas de puntos de recarga, cuando el factor económico dominante es la reserva de contador en el punto de entrega de Enedis. Para un Responsable de Energía sujeto al decreto terciario OPERAT, la decisión central no es 7,4 kW frente a 22 kW: es la evolutividad de la alimentación aguas arriba a 10 años. Cuatro decisiones condicionan la viabilidad económica: potencia unitaria frente a densidad de puntos, evolutividad de la reserva de contador, equilibrado mono o trifásico según NF C 15-100, interfaz con el cuadro general de baja tensión. Kytom integra diseño y ejecución desde 2006, con un coste comprendido entre 1.200 € y 2.800 € por punto de recarga y un plazo de 6 a 12 semanas según las adaptaciones eléctricas necesarias, horquilla que ajustamos a la configuración del edificio, al número de puntos y a la magnitud de las obras eléctricas.

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El dimensionamiento de una infraestructura de recarga moviliza cuatro decisiones técnicas rara vez tratadas de forma simultánea en fase de anteproyecto.

  1. Potencia unitaria frente a densidad de puntos: 6 puntos de 7,4 kW cubren más usuarios en carga larga que un parque de 3 puntos de 22 kW con presupuesto equivalente, pero saturan el cuadro en el pico matinal.
  2. Evolutividad de 5 a 10 años: anticipar un crecimiento de la flota obliga a reservar entre un 30 y un 40 % de potencia adicional en el contador desde el diseño, sin lo cual la adaptación posterior a la instalación resulta difícilmente evitable.
  3. Reparto mono o trifásico: la combinación de vehículos ligeros (a menudo 7,4 kW monofásico) e industriales (11 o 22 kW trifásico) condiciona el equilibrado de las fases según NF C 15-100.
  4. Interfaz con la red eléctrica: la conexión directa al cuadro general de baja tensión existente o la creación de un subcontador dedicado a IRVE influyen en los costes de explotación y en la facturación refacturable a los ocupantes.

Las infraestructuras evolutivas cuestan más en la instalación, pero reducen notablemente el coste total de propiedad a 10 años en cuanto la flota crece.

Nuestra lectura difiere de la doctrina IRVE en este punto: la profesión sobrevalora los puntos de 22 kW como estándar «futureproof». En la práctica, en nuestras obras recientes, los puntos de 7,4 kW cubren la gran mayoría de los usos de oficina (estacionamiento superior a 4 h), con una saturación del cuadro mucho menor. La verdadera evolutividad no se juega en la potencia unitaria, se juega en la reserva de contador aguas arriba.

Cuándo esta lógica de evolutividad no se justifica: en un parque inferior a 6 puntos sin perspectiva de crecimiento de flota (sede estable, sin vehículos de empresa previstos a 5 años), la sobrerreserva de potencia de contador genera un abono de Enedis sobredimensionado cuyo sobrecoste anual supera el ahorro de la adaptación. En este supuesto, un dimensionamiento estricto ajustado al uso actual sigue siendo preferible.

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