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Puntos de recarga para vehículos eléctricos: cuatro decisiones que aseguran su — KYTOM
Equipo Eficiencia energética

Puntos de recarga para vehículos eléctricos: cuatro decisiones que aseguran su

Cuatro decisiones técnicas estructuran su dimensionamiento IRVE

Un punto de recarga mal dimensionado cuesta más caro en reserva de contador Enedis que en material: los sobrecostes de explotación de la IRVE provienen, la mayoría de las veces, del infradimensionamiento inicial, no de la elección de los puntos de recarga. Para un Responsable de Energía comprometido con una trayectoria de reducción de los consumos terciarios, la verdadera decisión no es 7,4 kW frente a 22 kW, sino la escalabilidad de la alimentación aguas arriba a 10 años. Kytom diseña e instala sus infraestructuras de recarga desde 2006, con un plazo habitual de 12 semanas según las reformas eléctricas necesarias. Nuestra cualificación Qualifelec IRVE nivel 2 cubre las obligaciones derivadas del decreto n.º 2017-26 y de la ley LOM, con más de 1200 proyectos entregados desde nuestras 11 agencias en Francia y España. En concreto, aseguramos cuatro decisiones técnicas que condicionan la trayectoria de sus consumos terciarios: potencia unitaria frente a densidad de puntos, reserva de contador escalable, equilibrado mono o trifásico según NF C 15-100, interfaz con el TGBT existente. Le explicamos cómo estructuramos estas decisiones, dónde vemos los errores recurrentes y en qué casos nuestro enfoque integrado no se justifica.

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El marco

El dimensionamiento IRVE implica cuatro decisiones que rara vez se tratan en conjunto en la fase de anteproyecto. Ahí es donde se juega la mayor parte de su coste de explotación a 10 años.

Potencia unitaria frente a densidad de puntos. 6 puntos de 7,4 kW cubren a más usuarios en carga larga que un parque de 3 puntos de 22 kW con un presupuesto equivalente, pero saturan el cuadro en el pico de la mañana. En nuestras obras, los puntos de 7,4 kW cubren la gran mayoría de los usos de oficina (estacionamiento superior a 4 h) con una saturación del cuadro claramente menor. El mercado sobrevalora los 22 kW como estándar a prueba de futuro, erróneamente en el terciario de oficinas.

Escalabilidad de 5 a 10 años. Anticipar el crecimiento de la flota obliga a reservar un margen de potencia significativo en el contador desde el diseño, so pena de reformas costosas tras la instalación. La verdadera escalabilidad se juega en la reserva de contador aguas arriba, no en la potencia unitaria del punto de recarga.

Equilibrado mono o trifásico. La combinación de vehículos ligeros (7,4 kW monofásico) e industriales (11 o 22 kW trifásico) condiciona el reparto de las fases según NF C 15-100. Un desequilibrio que pasa inadvertido en el diseño se paga cada mes en la factura del proveedor.

Interfaz con el TGBT. Conexión directa o subcontador dedicado a IRVE: esta elección condiciona su facturación repercutible a los ocupantes y la exclusión de los kWh de movilidad de la base de cálculo.

Las infraestructuras escalables representan un sobrecoste inicial en la instalación, pero reducen significativamente el coste total de propiedad a diez años al evitar reformas costosas.

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Sus riesgos

Tres errores concentran la mayor parte de las reformas posinstalación

En los proyectos IRVE entregados por Kytom, tres errores concentran la mayor parte de las reformas costosas. Pesan directamente sobre la trayectoria de reducción de los consumos energéticos fijada para los edificios terciarios.

Infradimensionamiento de la alimentación aguas arriba. Prever únicamente la potencia instantánea sin anticipar el crecimiento obliga a una reforma completa del cuadro eléctrico en cuanto se añaden 2 o 3 puntos. Consecuencia cuantificada: un aumento de potencia contratada con Enedis no presupuestado (de 1500€ a 25000€ según el tramo) y un aplazamiento de su objetivo de reducción terciaria de 12 a 18 meses.

Desequilibrio de las fases en trifásico. El reparto no homogéneo de los puntos monofásicos en L1, L2, L3 provoca disparos intempestivos del interruptor de cabecera y penalizaciones del proveedor sobre el factor de potencia, visibles cada mes en su factura energética.

Implantación no consensuada con los flujos. Situar los puntos de recarga sin cartografiar las entregas y las plazas para PMR genera conflictos de uso permanentes y reformas de la señalización del pavimento.

La trampa que nadie señala. El consumo IRVE se refleja en su declaración anual desde el momento en que se alimenta del contador del edificio. El subcontaje dedicado a IRVE no es una comodidad de gestión, es un requisito previo para excluir esos kWh de la base de reducción en concepto de usos de movilidad. Un proyecto IRVE sin subcontaje penaliza mecánicamente su trayectoria del -40% en el horizonte 2030.

Nuestra solución: una auditoría de uso antes del diseño, cuyo coste representa una fracción modesta del proyecto global y que permite evitar la mayoría de las reformas posinstalación costosas.

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Honestidad comercial

Cuándo nuestro enfoque integrado no se justifica

Nuestro método completo no está justificado de forma universal. Dos configuraciones requieren un dimensionamiento más ligero, y se lo decimos con franqueza en la fase de auditoría.

Parque inferior a 6 puntos sin perspectiva de crecimiento. Si su sede es estable (sede permanente, sin vehículos de empresa previstos a 5 años), la sobrerreserva de potencia de contador genera un abono Enedis sobredimensionado cuyo sobrecoste anual supera el ahorro de una reforma futura. Un dimensionamiento estricto sobre el uso actual sigue siendo preferible. En ese caso calibramos una instalación de 2 a 4 puntos sin reserva escalable.

Reserva de contador ya holgada (superior a 50 kVA) para menos de 4 puntos. La auditoría prospectiva estructurada resulta desproporcionada. Una simple lectura del TGBT basta, y movilizar un estudio de uso a 10 años incrementa el coste total sin beneficio medible.

En estos dos casos, orientamos hacia una intervención breve: lectura del TGBT, presupuesto específico, instalación y Consuel, sin fase de estudio prospectivo. Nuestro compromiso: decirle en qué momento nuestro método integrado aporta valor y en qué momento representaría un sobrecoste injustificado para su situación.

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Método

  1. Auditoría técnica aguas arriba
    Medimos la potencia disponible en su punto de entrega Enedis, el estado del TGBT, la capacidad residual de las bandejas de cables y las restricciones de puesta a tierra. Esta fotografía técnica condiciona todo lo demás: sin ella, el riesgo de reforma posinstalación pasa del 20% al 80% en nuestra cartera. Entregable: nota de capacidad IRVE, en menos de 2 semanas.
  2. Estudio de uso prospectivo
    Cartografiamos sus necesidades actuales (flota, frecuencia, duración de estacionamiento) y proyectamos una trayectoria a 5-10 años integrando las obligaciones reglamentarias aplicables a los edificios terciarios y a los aparcamientos. Es esta proyección la que determina si reservamos un 30 a 40% de potencia adicional o si nos ajustamos estrictamente al uso actual. Entregable: escenarios cuantificados con coste de reforma evitado.
  3. Diseño integrado de corrientes fuertes y obra civil
    Optimizamos las zanjas, coordinamos con las redes existentes y elegimos el modo de instalación adecuado (canaleta, tubo guía con sonda, canal técnico). La integración diseño-ejecución elimina las idas y venidas entre electricista e ingeniería civil, que suponen de 3 a 5 semanas en lotes separados. Entregable: planos de ejecución de corrientes fuertes, planos de obra civil, planificación detallada.
  4. Selección tecnológica de puntos de recarga y supervisión
    Priorizamos el protocolo OCPP 1.6 J o 2.0 según su hoja de ruta de explotación, para garantizar la interoperabilidad multioperador y la supervisión energética compatible. En el 90% de los casos terciarios, OCPP 1.6 J basta y abre un catálogo de puntos de recarga más amplio. Entregable: lista corta de puntos de recarga, arquitectura de supervisión, plan de refacturación a ocupantes.
  5. Ejecución coordinada y Consuel
    Orquestamos la instalación, la puesta en servicio progresiva, el certificado Consuel y la formación de los usuarios. Plazo objetivo: de 6 a 10 semanas frente a 12 a 16 en lotes separados. Recupera una instalación conforme a NF C 15-100, cualificada Qualifelec IRVE nivel 2, y un kit de iniciación para sus ocupantes.
05 — Inspiraciones

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