La honestidad comercial forma parte de nuestro método. Tres configuraciones no justifican un recorrido completo en materioteca.
Superficie inferior a 200 m² o renovación de un único material. Las cinco etapas resultan desproporcionadas: el tiempo del consultor no se justifica por el valor de los arbitrajes en juego. En ese caso, basta con un brief breve seguido de un taller de 90 minutos.
Tráfico superior a 200 personas/día. El hormigón pulido y ciertas moquetas de lana pierden su interés: el cálculo de desgaste prevé una renovación a 4-5 años, lo que invalida la amortización a 8-12 años. En estas configuraciones priorizamos el LVT reforzado o el linóleo.
Carta de grupo que impone más del 70% de los acabados. La materioteca física deja de aportar un valor diferenciador: basta con una auditoría documental sobre fichas FDES, sin taller de materiales.
Dos puntos de atención completan esta lectura. Una muestra de 20 × 20 cm no reproduce la percepción a escala de planta (un tono claro puede deslumbrar bajo 500 lux, un motivo gráfico cansar tras 8 horas de trabajo): recomendamos sistemáticamente la prueba 1:1. Algunas referencias premium imponen un pedido mínimo superior a 100 m², limitación que validamos antes de la planificación de proveedores para asegurar la secuencia de la obra.